lunes, 14 de febrero de 2011

LA INFLUENCIA DE LAS TIC EN UN MUNDO GLOBALIZADO

La influencia de las TIC en el empleo

 Según el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas[1], en el periodo 1985-2002 las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC) en España han contribuido anualmente al 15,26% del crecimiento económico español y al 65,74% del avance de la productividad del trabajo, según los resultados del libro Las nuevas tecnologías y el crecimiento económico en España.

El auge de las TIC es uno de los fenómenos más significativos  de finales del siglo XX y principios del XXI ya que estamos inmersos en un proceso de cambios tecnológicos que influyen  no sólo en el ámbito económico, sino en el entorno social. La forma de vida de las personas está cambiando construyendo una nueva sociedad basada en el conocimiento.

En este sentido, uno de los principales objetivos de organismos, empresas e instituciones  es realizar grandes esfuerzos en la educación especializada de los jóvenes y de los niños,  de forma que  proliferen los conocimientos de los futuros trabajadores en todo lo concerniente a Tecnologías de la Información pues, las nuevas formas de trabajo incorporan ya enormes ventajas productivas que justifican dichos esfuerzos. Aquí en Andalucía tenemos un ejemplo muy destacado a este respecto constituido por el programa de Centros TIC puesto en marcha por la Conserjería de Educación[2] . De esta forma, el docente se ve obligado a introducir la tecnología educacional en su práctica diaria.

Las TIC constituyen todo un potencial para el fomento del Desarrollo Económico de sectores concretos y economías nacionales y regionales.  No solo influyen positivamente  en la  formación para el Trabajo y Gestión del Conocimiento sino que cala en el  interior de las empresas  y entre estas entre si.

A nivel interno, las TIC suponen un gran impacto sobre las cadenas productivas, ejerciendo un efecto multiplicador con una reducción de costos añadida. Asimismo, se amplia la red de negocio de la empresa en cuestión no solo geográficamente sino a través de nuevas formas de acceso al publico (ej. Telecentros).

Sin embargo, lo que en un principio parecía como inminente, no ha acabado cuajando aún del todo en nuestro tejido empresarial y en nuestras formas de trabajo. Me refiero al  Teletrabajo, que no ha evolucionado tanto como se preveía más que nada por  la reticencia de las empresas a valorar más bien la consecución de objetivos que el uso de tiempo, debido fundamentalmente a la falta de cultura TIC que aún tienen algunos empresarios.

 Las formas de flexibilización propiciadas por las TIC

Al hilo del anterior argumento, la sociedad del conocimiento exige "trabajadores del conocimiento"  que no compiten  por unos incrementos salariales ligados a incrementos de la productividad, auspiciados por un Estado protector y por una empresa ligada al objetivo. Estos nuevos trabajadores están sometidos a un trabajo precario/inseguro. Por ello deben emprender la práctica de "educación a lo largo de la vida" y generar el principio de que el conocimiento -constante- es un valor de uso del trabajo humano superior a la adquisición de una "curriculum" por la vía tradicional del sistema educativo. Este es en realidad el trabajo flexible. Los trabajadores ya no están unidos a sus empresas por una relación contractual  repleta derechos y obligaciones en materia salarial, de tiempo de trabajo o de permanencia para toda la vida en el mismo puesto. Las relaciones laborales se han globalizado igual que se ha globalizado la economía y la empresa en general. La informatización a dado paso a una nueva cualificación del trabajo en su espíritu y a la rutina diaria del mismo mediante técnicas que agilizan en tiempo su realización.


Los trabajadores en la actualidad y, más concretamente los jóvenes,  tienen ingresos variables, no están ligados a una organización y sus carreras no son lineales ni sometidas a un principio de jerarquía. Trabajan en equipos y en redes, y esta parte de su desempeño es crucial. La comunicación es un valor añadido a tener en cuenta. Para estos, no son tan importantes en su currículo su nivel de estudios sino que lo que realmente importa es su capacidad de usar de modo efectivo y creativo su conocimiento y habilidades.  No dejan  de aprender a lo largo de su vida laboral.

A esta visión del nuevo trabajo cabe oponer otra tendencia que también forma parte del proceso de  construcción de la sociedad del conocimiento: la forma más extendida de trabajo  en la que convergen la flexibilidad y la informatización, y de la que ya hemos adelantado algo en el apartado anterior, el teletrabajo, fenómeno sobre el que debatimos en Relaciones Laborales I, durante el semestre pasado.


En este sentido se expresa Antonio Padilla Meléndez [3] cuando afirma que el Teletrabajo es una realidad actual, a veces difícil de diferenciar de otras tendencias empresariales que afectan a los recursos humanos. No obstante y, como anteriormente comenté, existen aún ciertas reticencias a su generalización.


Cómo afectan las TIC a la calidad y cantidad de trabajo

Los llamados trabajadores de la Sociedad del Conocimiento poseen formas de aprendizaje y de generación de conocimiento específicos. Ese conocimiento es el que a ellos mismos les brinda un valor como trabajadores, y, a su vez al manipular información y ser básicamente generadores de comunicación, pueden crear conocimiento para sus clientes imponiendo la calidad en sus trabajos en detrimento de cantidad. Cantidad ya no es sinónimo de calidad.

Así podemos observar como las TIC han influido en sectores tradicionales y organizaciones del trabajo establecidas. Por ejemplo, las empresas de “toda la vida “ emplean la red como canal de promoción o ventas  o se adaptan a la nuevas tecnologías para ofertar sus productos o servicios.

Al mismo tiempo, han surgido nuevas profesiones vinculadas a la comunicación en la Red o funcionando únicamente en Internet y el trabajo ha extendido su acción a ritmos vinculados con procesos comunicativos no ya a través de Internet sino a través de las propias organizaciones (Intranet).


Sin embargo, aunque las TIC generan todas las ventajas en productividad y tiempo empleado se ha venido produciendo paralelamente un fenómeno de sobrecarga de información que incide negativamente sobre la productividad y la calidad del trabajo. A esta   sobrecarga de información se ve sometido el trabajador  cuando no puede procesar la gran cantidad información  que recibe o que tiene que emitir diariamente. El individuo entonces tiene la percepción  de que  tiene  más información para procesar que  tiempo disponible para ello lo cual generaría un efecto negativo en la productividad.


La influencia de las TIC en formas de trabajo individual

La organización que se desprende de las situaciones descritas potencia en el trabajador  el aprendizaje de nuevos procedimientos de trabajo y la introducción de mejoras creando el deseo de conocer y saber .Nunca antes fueron tan importantes para los trabajadores los conceptos tan usualmente manejados en las Relaciones Laborales actuales como los de la formación, la motivación y la autonomía. Se tienen en cuenta las características  individuales  del individuo situando a cada cual en el lugar adecuado de la organización.
Pero si importante son la formación, la motivación y la autonomía, no es menos importante el concepto del aprendizaje del trabajo en grupo que permite el desarrollo personal, fomenta el intercambio de opiniones e ideas y mejora las relaciones entre compañeros a la vez que satisface a los empleados plenamente. De esta forma y, a través del Conocimiento, la organización establece un lenguaje común mediante unos canales de comunicación más efectivos que nunca.



[3] Profesor Titular de Dirección de Empresas de la Universidad de Málaga (http://www.educaweb.com/esp/servicios/monografico/teletrabajo/1201207.asp)

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