Lo más importante y sencillo que se debe hacer, es pensar en el otro, no en nuestros propios deseos y necesidades es decir, contribuir sin esperar beneficiarse a cambio : ¿Qué puedo aportar yo? . Cuando se hace esto, nace una maravillosa paradoja: a nosotros también nos ayudarán. Debemos construir nuestro éxito en función de construir el éxito de los otros.
La reciprocidad es uno de los principios más antiguos de la sociedad humana. De hecho, los antropólogos han descubierto evidencias de la existencia de reciprocidad en todas las culturas. Si alguien nos ayuda, debieramos hacer lo mismo con esa persona. Incluso ayudándole más de lo que él hizo y también ayudando a quienes no nos ayudan. Esa es otra forma de corresponder por lo que recibimos. Nuestra obligación de agradecimiento se extiende más allá de la persona que nos ayudó. La red correcta se basa en el continuo intercambio de ayuda, asistencia, auxilio y apoyo.
Uno de los peores abusos en la construcción de redes es acudir a nuestra red sólo en momentos de necesidad. Los profesionales de red inteligentes se dedican a ella, especialmente cuando no la necesitan. Ayudan y dan continuamente. Siempre están en contacto, cuidan y alimentan sus relaciones. Porque, en el fondo, el encanto del network no está en el empleo que se obtiene ni en la venta que se hace, sino en la oportunidad de participar por entero en las vueltas que da la vida.

